¿Qué son los puntos gatillo y por qué causan dolor muscular?: todo lo que debes saber según la fisioterapia
El reconocimiento y tratamiento adecuado de estos puntos resulta fundamental para aliviar el dolor muscular crónico, evitar confusiones diagnósticas y mejorar la calidad de vida.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Los puntos gatillo representan una de las causas más frecuentes de dolor muscular y disfunción musculoesquelética.
Estos pequeños nódulos dolorosos, presentes en bandas tensas del músculo, pueden afectar a cualquier persona y constituyen uno de los motivos más habituales de visita al fisioterapeuta.
¿Qué son los puntos gatillo?
El punto gatillo miofascial es un nódulo palpable que aparece en una banda tensa del músculo esquelético y se manifiesta como una zona hipersensible que, al presionarla, provoca dolor local o incluso a distancia.
Los puntos gatillo pueden encontrarse en cualquier músculo del cuerpo, aunque son más frecuentes en músculos posturales como los de la espalda, ya que estos tienden a fatigarse por el uso intensivo o las malas posturas.
Existen diferentes tipos de puntos gatillo. Por ejemplo, los activos generan dolor espontáneo o al movimiento, mientras que los latentes solo duelen al ser palpados con fuerza; también, se reconocen puntos satélites, que aparecen en músculos cercanos al punto central afectado, y puntos gatillo ligamentosos, que pueden presentarse incluso en los ligamentos, contribuyendo a problemas articulares si no los trata un profesional cualificado.
¿Por qué aparecen y cómo duelen los puntos gatillo?
La aparición de estos puntos está relacionada con la contracción sostenida de las fibras musculares; habitualmente, factores como traumatismos, malas posturas, estrés, sobreuso muscular, enfermedades sistémicas, alteraciones del sueño y deficiencias de vitaminas pueden provocar el acortamiento permanente de las sarcómeras, las estructuras que permiten la contracción muscular.
Cuando esto ocurre, la circulación de sangre y nutrientes en la zona se altera, lo que favorece la acumulación de toxinas e inflamación local.
El dolor de un punto gatillo tiene un patrón característico, pues al presionar el nódulo, suele aparecer una sensación dolorosa intensa en el mismo punto, pero, en ocasiones, el dolor se irradia hacia otras áreas, fenómeno conocido como dolor referido.
Por ejemplo, un punto gatillo en el músculo infraespinoso puede replicar los síntomas de una tendinopatía del hombro, mientras que los de la musculatura cervical pueden confundirse con migrañas.
Los pacientes pueden experimentar debilidad, restricción del movimiento y limitación en la vida diaria. En algunos casos, mover la articulación afectada empeora el dolor, y se pueden observar respuestas reflejas como el signo del salto, reacción de sobresalto al presionar el nódulo, o una contracción local del músculo al ser estimulado.
Diagnóstico de los puntos gatillo
El diagnóstico de los puntos gatillo se basa en la evaluación clínica, dado que se utiliza la palpación para identificar bandas tensas y nódulos hipersensibles, así como para comprobar la presencia de dolor referido o de espasmo muscular al comprimir el nódulo.
Preguntas dirigidas al paciente sobre el reconocimiento del dolor y su irradiación ayudan a confirmar el diagnóstico, pues los fisioterapeutas también pueden emplear técnicas instrumentales como la sonoelastografía para diferenciar áreas con puntos gatillo, aunque la palpación sigue siendo el estándar.
Es común que el dolor miofascial se confunda con otras afecciones musculoesqueléticas, como tendinitis, mialgias, fibromialgia o enfermedades reumáticas, ya que comparten muchos síntomas; por ello, la identificación precisa del punto gatillo y su patrón de dolor es crucial para un tratamiento efectivo.
Opciones de tratamiento según la evidencia científica
El tratamiento de los puntos gatillo busca desactivar el nódulo, aliviar el dolor y restaurar la función muscular. Las principales opciones terapéuticas incluyen:
- Terapia manual: el fisioterapeuta aplica presiones sostenidas sobre el punto gatillo, masaje profundo e incluso estiramientos para relajar la banda tensa y mejorar el flujo sanguíneo local.
- Punción seca: esta técnica consiste en introducir una aguja fina (similar a la de acupuntura) directamente en el punto gatillo. La finalidad es romper las adherencias y provocar una respuesta inflamatoria controlada que restablece el metabolismo normal del tejido muscular en unas horas. Es un procedimiento doloroso, pero suele proporcionar alivio notable y rápida relajación del músculo afectado.
- Inyecciones en puntos gatillo: realizadas por un médico, estas inyecciones pueden contener anestésicos locales, solución salina o corticosteroides. Estos procedimientos suelen reservarse para casos resistentes.
- Farmacoterapia: se pueden utilizar analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos y, en casos más graves, relajantes musculares prescritos por un profesional sanitario.
- Ejercicio y prevención: el fortalecimiento y estiramiento muscular, junto con la corrección postural, reducen la reincidencia del dolor.
La prevención de los puntos gatillo implica mantener una buena higiene postural, evitar la sobrecarga muscular, gestionar el estrés y realizar actividad física regular, razón por la que siempre es recomendable asegurarse de que el fisioterapeuta tenga la formación adecuada antes de someterse a técnicas invasivas como la punción seca.

