El "reloj" de la memoria: Análisis de sangre permitiría predecir el Alzheimer con años de antelación
De acuerdo con los estudios, la proteína "p-tau217" en la sangre funciona como los anillos de un árbol, permitiendo a los médicos calcular cuándo aparecerá el deterioro cognitivo.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

La lucha contra el Alzheimer ha entrado en una nueva dimensión gracias a los avances en la medicina de precisión y el uso de biomarcadores en sangre.
Un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis (WashU Medicine), presentó una herramienta revolucionaria: un modelo predictivo capaz de estimar cuándo aparecerán los primeros síntomas de la enfermedad hasta con cuatro años de antelación.
Este hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine, promete transformar un diagnóstico que tradicionalmente ha llegado demasiado tarde, cuando el daño cerebral ya es irreversible.
La clave del diagnóstico precoz
El corazón de esta investigación reside en una proteína específica llamada p-tau217. Esta molécula funciona como un indicador temprano de la acumulación de placas amiloides y ovillos de tau en el cerebro, proteínas mal plegadas que comienzan a agruparse décadas antes de que el paciente olvide su primer nombre o pierda su orientación.
Al medir los niveles de esta proteína en el plasma, los investigadores desarrollaron un "reloj biológico. Según el doctor Kellen K. Petersen, instructor de neurología en WashU Medicine, el proceso es comparable a contar los anillos de un árbol: "Si sabemos cuántos anillos tiene, sabemos cuántos años tiene. El amiloide y la tau también se acumulan siguiendo un patrón constante".
Predicciones basadas en la edad y la biología
El modelo no solo detecta la presencia de la enfermedad, sino que calcula el riesgo y el periodo probable de manifestación según la edad del individuo.
Los datos analizados revelan patrones interesantes:
- En una persona de 60 años con niveles elevados de p-tau217, los síntomas podrían tardar hasta 20 años en aparecer.
- En un individuo de 80 años con los mismos niveles, el margen se reduce considerablemente a unos 11 años.
Esta cronología permite a los médicos y pacientes visualizar un horizonte temporal concreto, algo que hasta ahora era imposible de determinar con precisión quirúrgica.

Un cambio de paradigma: Más accesible y menos invasivo
Históricamente, para detectar el Alzheimer se requería de costosas imágenes cerebrales (PET) o procedimientos dolorosos como la punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo. La profesora Suzanne E. Schindler, directora del estudio, enfatizó que los análisis de sangre son considerablemente más económicos y accesibles.
A corto plazo, este avance acelerará los ensayos clínicos al permitir que los científicos seleccionen a los participantes ideales antes de que presenten deterioro cognitivo. A largo plazo, el objetivo es que cada paciente pueda desarrollar, junto a su médico, un plan personalizado para prevenir o retrasar los síntomas.
El camino hacia la validación global
A pesar del entusiasmo, la comunidad científica internacional recomienda prudencia. Expertos independientes, como el neurólogo Gil Rabinovici de la Universidad de California, señalan que el modelo debe probarse en poblaciones más diversas y amplias antes de su implementación clínica generalizada.
Además, el beneficio real de conocer el futuro de la memoria dependerá directamente del avance de fármacos capaces de detener la progresión de la enfermedad.
Actualmente, los tratamientos disponibles ofrecen una ralentización limitada, pero la detección precoz mediante un simple pinchazo en el brazo abre la puerta a una generación de terapias preventivas que podrían cambiar el destino de los 139 millones de personas que se estima vivirán con demencia para el año 2050.

