El enemigo en el plato: Expertos revelan los alimentos que pueden estar debilitando sus defensas
Especialistas recomiendan priorizar alimentos naturales y ricos en micronutrientes para potenciar las células de defensa y prevenir el impacto negativo de una dieta industrializada en la salud.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

En plena temporada de infecciones respiratorias, la comunidad científica ha puesto el foco en un factor determinante que suele pasar desapercibido: la cesta del mercado.
Recientes investigaciones publicadas en ScienceDirect y advertencias de nutricionistas en Hello Magazine confirmaron que el sistema inmunológico no solo se protege con medicamentos, sino que se construye, o se destruye, en la mesa.
Más del 70% de las defensas de nuestro cuerpo se localizan en el intestino, lo que convierte a la dieta en la herramienta principal para regular los procesos inmunitarios a nivel celular; sin embargo, la dieta moderna, cargada de componentes artificiales, está saboteando esta barrera natural.
El azúcar: un "paralizante" para las células inmunes
Uno de los descubrimientos más alarmantes es el impacto inmediato de la glucosa añadida. Según los especialistas, la capacidad de los macrófagos, células encargadas de "devorar" virus y bacterias, puede reducirse hasta un 50% apenas minutos después de consumir azúcar.
Este efecto de vulnerabilidad comienza media hora después de la ingesta de azúcares simples y puede prolongarse durante cinco horas.
En términos prácticos, una dieta alta en azúcar no solo facilita el contagio, sino que puede extender la duración y gravedad de enfermedades comunes como la gripe o el resfriado.

Embutidos y ultraprocesados
El consumo habitual de carnes procesadas, como jamón, salchichas y tocino, plantea una amenaza doble. Clasificados como carcinógenos de grupo 1, estos productos no solo lesionan el tejido intestinal, sino que su alto contenido en grasas saturadas fomenta una inflamación sistémica.
Por otro lado, los alimentos ultraprocesados introducen al organismo emulsionantes y conservantes que desestabilizan la microbiota intestinal. Esta alteración rompe la barrera del tracto digestivo, creando un entorno inflamatorio que impide que las células inmunitarias respondan con eficacia ante patógenos externos.
Alcohol y micronutrientes
El consumo de alcohol afecta la inmunidad de una manera indirecta pero letal: el desbalance de minerales. El cuerpo humano utiliza zinc para metabolizar el alcohol; al hacerlo de forma recurrente, se agotan las reservas de este mineral, el cual es indispensable para el desarrollo de las células de defensa y sin niveles adecuados de zinc, el organismo pierde su "escudo" frente a virus comunes.
Comida rápida
La comida rápida y las frituras representan una amenaza combinada. Además de los aceites que generan inflamación intestinal, existe un riesgo químico en el empaque plástico.
Estos materiales pueden transferir disruptores endocrinos a la comida, agentes capaces de alterar el equilibrio hormonal y reducir la diversidad de las bacterias buenas en el intestino, debilitando la resistencia general del cuerpo.

La dieta como modulador biológico
La ciencia actual es clara: los nutrientes, tales como vitaminas, aminoácidos y antioxidantes, participan directamente en las rutas metabólicas de nuestras defensas. La alimentación no es solo una cuestión de peso o estética, sino un modulador de la actividad biológica.
Para optimizar las defensas naturales, los expertos recomiendan desplazar los ultraprocesados y el azúcar en favor de frutas, verduras y fibras.
La comprensión de que cada bocado puede fortalecer o inhibir nuestras células inmunes es, hoy más que nunca, la mejor medicina preventiva disponible.

