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El poder de los peldaños: Subir escaleras revoluciona la salud cardiovascular en adultos mayores

Según la Universidad de Tulane, subir solo 50 escalones al día es suficiente para reducir el riesgo de enfermedades cardíacas en un 20%.

Publicado:

Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Subir escaleras
Más que ejercicio, subir peldaños ayuda a controlar la glucosa, mejora el perfil lipídico y disminuye la presión arterial en adultos mayores - crédito Getty Images

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En la búsqueda constante de la longevidad y el bienestar, la ciencia médica ha vuelto la mirada hacia una infraestructura que nos rodea diariamente: las escaleras.

Lo que para muchos es una simple transición arquitectónica, para los expertos en geriatría y cardiología se ha convertido en una de las herramientas más potentes y accesibles para proteger el corazón durante la vejez.

Investigaciones recientes han demostrado que el acto de subir y bajar escaleras, incluso a un ritmo pausado, no es solo una alternativa al ejercicio convencional, sino una estrategia de alto impacto que puede reducir la mortalidad cardiovascular hasta en un 39%.

Un escudo contra la enfermedad cardiovascular

De acuerdo con la European Journal of Preventive Cardiology, subir escaleras es una actividad aeróbica que combina intensidad moderada con un fortalecimiento muscular crítico. Un estudio masivo que analizó a más de 480.000 adultos reveló que incorporar al menos cinco tramos diarios, aproximadamente 50 escalones, reduce el riesgo de enfermedades del corazón en un 20% y la muerte por cualquier causa en un 24%.

Este ejercicio no solo beneficia al corazón de forma directa; también actúa sobre los factores de riesgo metabólicos. La American Heart Association señaló que esta práctica diaria mejora el perfil lipídico, ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre y disminuye la presión arterial; además, al activar grupos musculares grandes como los cuádriceps, glúteos y pantorrillas, se mejora el equilibrio y la coordinación, factores vitales para prevenir caídas y fracturas en la población mayor.

Autonomía y rendimiento mental

La Organización Mundial de la Salud (OMS) integró formalmente el subir escaleras como un ejercicio válido para cumplir con los 150 minutos semanales de actividad física moderada recomendados para los adultos mayores. Para la entidad, optar por los peldaños en lugar del ascensor es una decisión que preserva la masa muscular y la función cardiovascular, determinantes para mantener la autonomía después de los 60 años.

Pero los beneficios no terminan en el pecho. Estudios citados por la Sociedad Europea de Cardiología sugieren que pequeñas "ráfagas" de actividad en escaleras, incluso sesiones de apenas 20 segundos, mejoran la eficiencia cerebral en tareas ejecutivas. Este vínculo entre el esfuerzo físico vertical y el rendimiento cognitivo subraya la importancia de este hábito para un envejecimiento integral.

¿Cuánto es suficiente? La dosis recomendada

La ciencia moderna sugiere que no es necesario realizar maratones de ascenso para ver resultados. Según un estudio de la Universidad de Tulane, el umbral de beneficio significativo comienza en los 50 escalones diarios. Para quienes buscan eficiencia, tres sesiones de ascenso vigoroso de entre 20 y 60 segundos, realizadas tres veces por semana, son suficientes para mejorar la capacidad cardiorrespiratoria.

Recomendaciones para un inicio seguro

Los especialistas de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología enfatizan que la clave es la progresión gradual. Para los adultos mayores que deseen iniciar, se recomienda:

  • Empezar poco a poco: Iniciar con uno o dos tramos diarios e incrementar según la confianza.
  • Seguridad ante todo: Utilizar siempre el pasamanos y calzado adecuado.
  • Ritmo moderado: El objetivo es elevar la frecuencia cardíaca de modo que se pueda hablar, aunque con cierta dificultad (la prueba del habla).
  • Consulta médica: Es indispensable el visto bueno profesional en casos de artrosis, cardiopatías no controladas o antecedentes de caídas.

La constancia es, en última instancia, el factor determinante. La evidencia advierte que abandonar este hábito puede incrementar el riesgo de enfermedad cardíaca hasta en un 32%. En un mundo que busca soluciones complejas, la escalera se presenta como la vía más sencilla y directa hacia un corazón fuerte.

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