
Colombia
La baja libido en hombres es un motivo de consulta frecuente que requiere un abordaje médico integral y sin estigmas.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

En el ámbito de la salud masculina, la reducción de la libido es un motivo de consulta mucho más frecuente de lo que las estadísticas suelen reflejar.
Aunque tradicionalmente se ha considerado un tema tabú, expertos de instituciones como Mayo Clinic y MSD Manuals advierten que este fenómeno impacta profundamente la calidad de vida y la dinámica de pareja de millones de hombres en todo el mundo.
Identificar a tiempo los cambios en el deseo sexual no solo favorece una resolución exitosa, sino que puede ser la clave para detectar condiciones médicas subyacentes que surgen, especialmente, a partir de la mediana edad.
Según el estudio Bavarian Men’s Health, uno de cada tres hombres de 50 años presenta algún grado de disfunción sexual.
La investigación revela que el 7,2% de esta población informa una baja libido constante. Factores como la disfunción eréctil previa, una percepción negativa del propio estado de salud y el aumento del perímetro abdominal actúan como catalizadores que incrementan significativamente el riesgo de experimentar este descenso.
La reducción del deseo no responde a una única razón, sino que suele ser el resultado de una compleja interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales.
El descenso en los niveles de testosterona se posiciona como una de las causas orgánicas más habituales**; sin embargo, enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la obesidad juegan un rol determinante.
Asimismo, el consumo de alcohol, tabaco y ciertas drogas, junto con el uso de medicamentos antidepresivos o antihipertensivos, pueden inhibir la respuesta sexual del organismo.
Desde la perspectiva de la psicología, el estrés crónico, la ansiedad y la depresión son desencadenantes críticos. La fatiga persistente y una autoimagen deteriorada influyen directamente en la motivación; además, los conflictos de pareja y los estereotipos de género imponen una presión social que puede apagar el deseo de manera paulatina si no se aborda de forma integral.
Para enfrentar este panorama, la Asociación Europea de Urología (EAU) recomienda una evaluación médica exhaustiva. El proceso no se limita a un simple comentario en consulta; requiere una historia clínica detallada, análisis hormonales y pruebas de laboratorio para descartar patologías metabólicas o tiroideas.
El diagnóstico temprano es fundamental para diferenciar entre una fluctuación normal por situaciones vitales (como el duelo o el exceso de trabajo) y una condición crónica que requiera intervención clínica.
La buena noticia para quienes atraviesan esta situación es que la mayoría de los factores son modificables. Los expertos sugieren un enfoque multidimensional:
La educación sanitaria y la identificación temprana son los mejores aliados para la prevención. Los especialistas enfatizan que, ante la persistencia de los síntomas, el camino más corto hacia la recuperación es la consulta profesional, dejando de lado el estigma para priorizar el bienestar integral.