El síndrome de ovario poliquístico cambió de nombre: por qué y cómo se llamará ahora
La denominación anterior desaparece tras un acuerdo global que promete ampliar diagnósticos y mejorar tratamientos.
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Por: Equipo de Redacción
Redacción Digital

El 12 de mayo de 2026, la revista científica The Lancet publica un consenso global que transforma la forma de nombrar una condición que afecta a una de cada ocho mujeres en edad reproductiva. El antiguo síndrome de ovario poliquístico (SOP) pasa a llamarse síndrome ovárico metabólico poliendocrino (PMOS).
La decisión es el resultado de un proceso riguroso en el que participaron 56 organizaciones, más de 14.000 mujeres con la enfermedad y profesionales de múltiples disciplinas de todas las regiones del mundo. El cambio aspira a corregir imprecisiones, reducir el estigma y mejorar la atención sanitaria.
A qué se le llamaba ovario poliquístico
Hasta ahora, el síndrome de ovario poliquístico se diagnosticaba cuando una paciente adulta cumplía al menos dos de tres criterios: ciclos menstruales irregulares por falta de ovulación, signos de exceso de andrógenos y presencia de múltiples folículos pequeños en los ovarios en la ecografía. La palabra “poliquístico” hacía pensar en quistes patológicos, pero las investigaciones demuestran que esas estructuras no son quistes verdaderos, sino folículos detenidos en su desarrollo.
La confusión derivada del nombre retrasó el diagnóstico: hasta el 70 % de las afectadas no recibía identificación oportuna, y muchas manifestaban insatisfacción con la información y la atención recibidas. Además, el enfoque exclusivo en los ovarios ocultaba la naturaleza multisistémica del trastorno. Las pacientes pueden presentar resistencia a la insulina, obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, colesterol elevado, apnea del sueño, ansiedad, depresión, acné, alopecia o crecimiento excesivo de vello. La denominación limitada al ovario no reflejaba estas realidades y contribuía a la fragmentación de la atención médica.
Por qué se cambió el nombre
La presión para modificar el nombre acumulaba más de una década. En 2012, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos recomendaron buscar un término más preciso. Especialistas como los doctores Ricardo Azziz, Andrea Dunaif, Bart Fauser y Helena Teede, junto con asociaciones de pacientes, insistieron en que la palabra “poliquístico” inducía a error. Los intentos previos no prosperaron hasta que, en 2023, la organización británica Verity impulsó una renovación formal.
Se conformó entonces una alianza internacional liderada por la Universidad de Monash, la Sociedad de Exceso de Andrógenos y SOP y Verity, con financiamiento del gobierno australiano y la adhesión de 56 sociedades científicas y de pacientes.
El proceso de consenso fue inédito. Dos grandes encuestas globales recopilaron 14.360 respuestas de mujeres con la condición y profesionales de salud; talleres virtuales con 90 representantes de todas las regiones mundiales aplicaron técnicas Delphi y de grupo nominal. Se definieron principios rectores: precisión científica, facilidad de comunicación, prevención del estigma, pertinencia cultural y factibilidad de aplicación.
La estrategia elegida fue evolutiva: conservar cierta familiaridad con la sigla anterior. Se seleccionaron los términos “poliendocrino” (porque existen desajustes simultáneos en varias hormonas), “metabólico” (por la resistencia a la insulina y el riesgo cardiometabólico) y “ovárico” (abarca la disfunción folicular y ovulatoria sin mencionar quistes). La propuesta final, síndrome ovárico metabólico poliendocrino (PMOS), recibió apoyo casi unánime.
Qué pueden esperar las pacientes
La adopción del nuevo nombre será gradual y planificada. La estrategia de implementación contempla un periodo de transición de tres años. Se crearán materiales educativos multilingües, se actualizarán los registros médicos electrónicos y se iniciará la integración en la Clasificación Internacional de Enfermedades con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud. La Guía Internacional para el manejo de la condición, utilizada en 195 países, incorporará la nueva nomenclatura en su próxima edición, prevista para 2028.
Para las mujeres, el cambio representa un reconocimiento más honesto de lo que viven. Al desaparecer la alusión a quistes y al visibilizar los componentes endocrino y metabólico, se espera una reducción del estigma, diagnósticos más tempranos y un abordaje verdaderamente integral. Las pacientes que participaron en las encuestas y talleres se manifestaron mayoritariamente a favor; su voz fue central en cada fase de la decisión. El plan incluye una evaluación continua para verificar que los beneficios en comunicación, investigación y calidad de vida se concreten.
El síndrome ovárico metabólico poliendocrino es el nuevo nombre de una condición que toca la vida de millones de mujeres. La ciencia escuchó a las pacientes y corrigió una denominación inexacta que perduró por décadas. La unión de especialistas, organizaciones y mujeres de todo el mundo demuestra que la salud femenina avanza cuando se basa en evidencia y en la participación de quienes la viven.

