Siete señales que advierten la necesidad de un control oftalmológico antes de conducir
Solo los conductores particulares pueden optar a licencia con visión monocular bajo condiciones precisas.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

La salud visual es un requisito fundamental para la obtención y renovación de la licencia de conducción en Colombia, conforme lo estipula la Resolución 001555 de 2005.
Esta normativa detalla los estándares y procedimientos para evaluar la capacidad visual de los aspirantes y conductores, estableciendo criterios específicos para el uso de lentes, rangos de agudeza visual y condiciones especiales, con el fin de reducir el riesgo de accidentes viales relacionados con problemas oculares.
Evaluación oftalmológica obligatoria para conductores
La regulación colombiana exige que la evaluación visual sea realizada por un profesional de la salud especializado en oftalmología u optometría en un Centro de Reconocimiento de Conductores (CRC).
La normativa especifica que, si la persona requiere lentes correctores para cumplir con la agudeza visual mínima, debe quedar consignado en el certificado y el uso de estos será obligatorio al momento de conducir.
Los lentes intraoculares no se consideran correctores según la norma, y la visión monocular, definida como agudeza visual igual o inferior a 0,10 en un ojo, tiene restricciones de aprobación.
Rangos de aprobación y condiciones visuales
Para los exámenes, se evalúa la visión de lejos y de cerca en ambos ojos. La visión binocular debe ser de al menos 20/30 (0,67) de lejos y 1 M (0,48) de cerca, siempre con la mejor corrección posible, si existe desequilibrio entre los ojos, la norma establece rangos mínimos para el ojo con peor visión según el resultado del mejor ojo.
En caso de visión monocular, solo se admite para conductores particulares, no para quienes prestan servicios públicos o comerciales. El ojo funcional debe alcanzar al menos 20/25 (0,8) de lejos y 0,75 (0,65) de cerca, y la adaptación debe tener más de tres meses de antigüedad.
El campo visual también es evaluado, dado que se requiere un campo horizontal de al menos 120 grados y vertical de 70 grados para ambos ojos o para el único ojo funcional, sin escotomas absolutos en el centro.
Otros criterios incluyen la recuperación tras deslumbramiento, que no debe superar los cinco segundos, y la sensibilidad al contraste, que debe ser normal; además, la presencia de diplopía, conocida como visión doble, o nistagmus que impidan alcanzar los niveles de agudeza visual requeridos son motivos de rechazo para la licencia.
Casos especiales en cirugía y deterioro progresivo
Las personas sometidas a cirugía refractiva pueden obtener la licencia un mes después del procedimiento si son del grupo particular, con una vigencia inicial máxima de tres años.
Para el grupo de servicio público, el plazo de espera es de tres meses y la vigencia máxima inicial, de dos años.
En situaciones de deterioro progresivo de la visión, si no se alcanzan los niveles mínimos, no se podrá renovar la licencia, y si persiste la enfermedad aunque se cumplan los mínimos, el profesional podrá reducir el período de vigencia.
El riesgo de la edad y la visión en la conducción
El Dr. Paramdeep Bilkhu, optometrista terapéutico y asesor clínico del College of Optometrists, destacó en declaraciones recogidas por The Telegraph que el envejecimiento incrementa la probabilidad de desarrollar afecciones oculares, lo que aumenta el riesgo de accidentes de tráfico asociados a la visión.
Según datos citados por el especialista, desde 2010 los accidentes graves en Gran Bretaña aumentaron cerca del 20%, y los conductores mayores de 60 años involucrados en colisiones con resultado de muerte o lesiones graves crecieron un 47%.
Siete señales de alerta para consultar al oftalmólogo
Los especialistas identificaron siete síntomas que deben motivar una evaluación oftalmológica, incluso en personas menores de 70 años:
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Dificultad para leer señales de tránsito: la visión borrosa, que impide identificar señales hasta estar muy cerca, puede deberse a una graduación incorrecta o al inicio de afecciones como cataratas o degeneración macular.
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Necesidad de mover la cabeza para ver: girar la cabeza o modificar la postura para compensar la pérdida de visión periférica puede estar asociado al glaucoma, una enfermedad que daña el nervio óptico y suele avanzar sin síntomas notorios.
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Deslumbramiento excesivo con los faros: el cristalino pierde claridad con la edad y puede provocar halos y mayor sensibilidad a los faros, lo cual podría ser un signo temprano de cataratas.
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Visión doble o distorsionada: ver imágenes duplicadas o sombras alrededor de las letras puede indicar degeneración macular, lo que dificulta actividades como leer, conducir o reconocer rostros.
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Errores al calcular distancias: dificultades al estacionar o rozar el cordón de la vereda reflejan problemas en la percepción de profundidad y coordinación entre ambos ojos, a menudo relacionados con cataratas, glaucoma o degeneración macular.
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Evitar conducir de noche: el rechazo a manejar de noche puede deberse a problemas visuales que empeoran con poca luz, como cataratas, glaucoma o la aparición de miodesopsias (“moscas volantes”), que deben ser evaluadas si aparecen repentinamente.
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Cansancio y dolores de cabeza tras conducir: el esfuerzo visual excesivo puede causar fatiga y dolor de cabeza, especialmente en personas con cataratas.
La detección temprana de estos síntomas y el cumplimiento de las normas vigentes permiten reducir los riesgos viales y proteger la integridad de conductores y peatones.

