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Más allá de la obesidad: El impacto oculto de las bebidas azucaradas en la salud mental adolescente

En Colombia, el 48% de los nuevos casos de diabetes tipo 2 se atribuyen directamente a la ingesta de bebidas endulzadas.

Publicado:

Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Bebidas azucaradas
Investigaciones de la Universidad de Bournemouth vinculan el consumo de bebidas endulzadas con un aumento del 34% en el riesgo de ansiedad adolescente - crédito Getty Images

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Durante décadas, la preocupación de padres y autoridades de salud frente al consumo de azúcar se centró en las caries y el exceso de peso; sin embargo, la ciencia está revelando una cara más oscura de este hábito: su estrecha relación con los trastornos emocionales.

Investigaciones recientes sugiren que el "subidón" de energía que proporcionan las bebidas endulzadas podría estar dejando una estela de ansiedad en la población joven.

Un estudio de la Universidad de Bournemouth en el Reino Unido ha encendido las alarmas al identificar una conexión preocupante entre la ingesta de refrescos, jugos industriales y bebidas energéticas con el aumento de síntomas de ansiedad en adolescentes.

Los datos de la investigación

Tras revisar estudios publicados en los últimos 25 años, que abarcaron a más de 73.000 participantes en países como China y Canadá, los investigadores hallaron un patrón constante: a mayor consumo de bebidas azucaradas, mayor reporte de síntomas ansiosos.

El metaanálisis de los datos fue contundente al vincular el consumo elevado de azúcar con un 34% más de probabilidades de padecer un trastorno de ansiedad.

Chloe Casey, profesora de nutrición en la Universidad de Bournemouth y coautora del estudio, señaló que, si bien la salud pública se ha enfocado en la obesidad y la diabetes, las implicaciones mentales de la dieta han sido poco exploradas hasta ahora.

Aunque los investigadores aclararon que se trata de una asociación y no necesariamente de una relación causa-efecto directa, podría ser que adolescentes ansiosos busquen el azúcar como consuelo o "automedicación", la tendencia es innegable y requiere atención inmediata.

El caso crítico de Colombia

En el contexto local, la situación es aún más dramática. Según el estudio "Cargas de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares", publicado en Nature Medicine, Colombia consume seis veces más bebidas endulzadas que el promedio mundial, cifra que sitúa al país en una posición de vulnerabilidad extrema, superando incluso tendencias globales de preocupación.

Yessika Hoyos Morales, presidenta del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar), destacó que más del 48% de los nuevos casos de diabetes tipo 2 en Colombia se atribuyen directamente al consumo de estas bebidas: "Desde hace más de 7 años, distintas organizaciones sociales hemos insistido en regular los productos ultraprocesados", afirmó Hoyos, subrayando que este semestre se debatirán en el Congreso proyectos de ley clave para regular los entornos escolares y la publicidad dirigida a menores.

La urgencia de regular los entornos escolares

El aumento de los trastornos de ansiedad en la adolescencia coincide con la disponibilidad masiva de productos densos en energía pero bajos en nutrientes. Ante esta "epidemia silenciosa", los expertos sugieren que el cambio debe ser estructural.

Identificar hábitos de vida modificables, como limitar el acceso a leches aromatizadas, tés azucarados y refrescos en los colegios, podría ser la clave para frenar el avance de la ansiedad y las enfermedades crónicas.

Colombia se encuentra en un punto de inflexión legislativo donde la protección de la salud mental de las nuevas generaciones depende, en gran medida, de lo que se sirve en sus vasos.

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