Dejar el alcohol durante un mes: ¿qué ocurre con la presión arterial?
Investigadores identificaron una relación lineal entre la cantidad de alcohol consumida y el aumento de la presión arterial, alertando sobre la importancia de limitar la ingesta para prevenir enfermedades cardiovasculares.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Abandonar el consumo de alcohol durante al menos un mes puede tener un impacto directo y mensurable sobre la presión arterial, según evidencia publicada en la revista Hypertension, pues un equipo internacional liderado por Silvia Di Federico y Tommaso Filippini, del Centro de Epidemiología Ambiental, Genética y Nutricional de la Universidad de Módena y Reggio Emilia, analizó datos de más de 19.500 adultos sanos a lo largo de un seguimiento promedio de 5,3 años.
Sus hallazgos confirman la existencia de una relación directa y prácticamente lineal entre la cantidad de alcohol ingerida y el incremento de la presión arterial, incluso con consumos considerados “moderados”, como una copa diaria.
Relación lineal entre alcohol y presión arterial
El meta-análisis, que incluyó únicamente cohortes longitudinales de adultos sin patologías previas, excluyó casos de consumo episódico masivo o diagnóstico de alcoholismo. Según explican los autores, el consumo diario de 12 gramos de alcohol, aproximadamente una copa de vino o una cerveza, se asocia con un aumento promedio de 1,25 mm Hg en la presión sistólica y 1,14 mm Hg en la diastólica, en comparación con quienes se abstienen.
Esta diferencia se amplifica a medida que crece la ingesta: quienes consumen 48 gramos diarios, el equivalente a cuatro copas, presentan incrementos promedio de 4,9 mm Hg en la sistólica y 3,1 mm Hg en la diastólica.
El equipo de científicos explicó que “no encontramos ninguna evidencia de un umbral para la asociación entre consumo de alcohol y presión arterial: incluso cantidades bajas se vinculan con aumentos en la presión sistólica”; por lo tanto, detener la ingesta de alcohol, aunque sea durante un mes, puede traducirse en descensos proporcionales de la presión arterial, lo que beneficia la salud cardiovascular.
Diferencias según sexo y región
Los datos revelan diferencias en la respuesta de la presión arterial al alcohol según el sexo. En los hombres, la relación es casi perfectamente lineal: a mayor consumo, mayor incremento tanto en presión sistólica como diastólica.
En las mujeres, la curva para la presión diastólica adopta una forma de U invertida: los incrementos se observan en consumos intermedios, pero tienden a estabilizarse o incluso descender con ingestas elevadas, aunque los autores advierten que la menor representación femenina en los estudios limita la interpretación de este resultado.
Por regiones, en Asia el patrón es lineal tanto para la presión sistólica como diastólica; en Norteamérica, la presión sistólica sigue el mismo comportamiento, pero la diastólica muestra una tendencia a estabilizarse o disminuir levemente a partir de consumos moderados.

Impacto en la salud colectiva
Según el análisis dirigido por Di Federico y Filippini, pequeñas variaciones en la presión arterial mantenidas en el tiempo, tienen efectos acumulativos sobre la incidencia y mortalidad por enfermedades cardiovasculares.
Se estima que reducir la presión sistólica apenas 2 mm Hg disminuye en 6% la mortalidad anual por accidente cerebrovascular y en 4% la mortalidad por enfermedad coronaria; por este motivo, incluso los incrementos leves asociados al consumo “moderado” de alcohol pueden tener consecuencias sustanciales a nivel poblacional.
Los autores advierten: “Nuestro análisis sugiere que cualquier consumo de alcohol debería considerarse un factor de riesgo para presión arterial elevada, con implicaciones relevantes para la prevención y el tratamiento”.
Limitaciones y áreas de incertidumbre
El estudio destacó como fortaleza el haber incluido únicamente adultos sanos y estudios con seguimiento prolongado, lo que fortalece la solidez de la asociación detectada; sin embargo, subrayan varias limitaciones: el número de estudios disponibles sigue siendo bajo, sobre todo para analizar diferencias entre sexos y grupos de edad, incluso, no se pudo determinar si el tipo de bebida como vino, cerveza o destilados, modifica la relación con la presión arterial.
Tampoco se analizaron subgrupos por edad de manera sistemática y ciertos estudios presentaron posibles sesgos de medición del consumo.
Implicaciones para la prevención cardiovascular
Para las autoridades sanitarias y profesionales de la salud, el mensaje es claro: “El consumo de cualquier cantidad de alcohol debe entenderse como un riesgo añadido de hipertensión, inclusive para quienes solo beben una copa al día”, advierten los autores.
Estos resultados desafían la creencia de que existe un nivel seguro de consumo y sugieren que las recomendaciones preventivas deberían enfocarse en la reducción o eliminación del alcohol para proteger la salud cardiovascular.

