
Colombia
La insuficiencia cardíaca afecta a 1.1 millones de colombianos, pero la innovación en dispositivos médicos está transformando el pronóstico de la enfermedad.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

En Colombia, el término "insuficiencia cardíaca" ha dejado de ser una sentencia definitiva para convertirse en un desafío médico que la tecnología está ganando terreno día a día. Aunque el nombre sugiere una detención total, la realidad es que el corazón sigue funcionando, pero pierde la capacidad de bombear sangre con la eficacia necesaria para oxigenar el cuerpo.
Cifras del Registro Colombiano de Insuficiencia Cardíaca (Recolfaca) estiman que la prevalencia de esta condición en el país es del 2,3%, lo que se traduce en aproximadamente 1.1 millones de colombianos que conviven con este diagnóstico. Para muchos de ellos, actividades cotidianas como ducharse o caminar distancias cortas se convierten en tareas extenuantes debido a la fatiga crónica.
La detección temprana es el factor determinante para evitar que la condición progrese a una fase terminal. La doctora Marcela Pérez, directora médica de Abbott en Colombia, enfatizó que existen síntomas clave que jamás deben ignorarse:
Colombia se ha posicionado como un referente regional en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca avanzada. Un hito reciente se registró en la Clínica Cardio VID, en Antioquia, donde se logró realizar el implante de dos corazones artificiales el mismo día.
Estos dispositivos, conocidos técnicamente como sistemas de asistencia ventricular izquierda (Lvad) de larga duración, funcionan como una bomba mecánica que asume la tarea de impulsar la sangre cuando el músculo cardíaco natural carece de fuerza.
El doctor Andrés Felipe Barragán, cardiólogo especialista, explicó que el procedimiento consiste en implantar una cánula en la punta del corazón y otra en la aorta. La bomba extrae la sangre y la impulsa de vuelta al organismo, garantizando un flujo constante de nutrientes y oxígeno a todos los órganos.
Este avance marca un antes y un después en la capacidad de respuesta del sistema de salud colombiano ante casos complejos que ya no responden a tratamientos convencionales.
Más allá de los corazones artificiales, la ciencia médica ofrece un abanico de soluciones menos invasivas pero igualmente vitales. Entre ellas destacan:
"En Abbott, estamos orgullosos de desarrollar dispositivos que permiten que las personas vivan de forma más saludable y plena", concluyó la doctora Pérez. La integración de la ciencia de datos y la ingeniería biomédica está permitiendo que ese 2,3% de colombianos con insuficiencia cardíaca recuperen no solo años de vida, sino calidad en cada segundo de ella.