Crianza respetuosa: el equilibrio entre el afecto y la firmeza en la formación infantil

Expertos destacan la importancia de combinar la firmeza emocional con la empatía para guiar el desarrollo de los niños.

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Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Crianza respetuosa
La crianza respetuosa propone transformar la autoridad tradicional para pasar del miedo a un entorno seguro - crédito prensa

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En el contexto del Día de la Crianza Respetuosa, el debate sobre los métodos de formación en el hogar cobra vigencia. La inquietud central de padres y educadores radica en cómo establecer normas sin recurrir al castigo ni caer en la permisividad.

Frente a este dilema, Rocío González, decana de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana, abordó los fundamentos científicos de este enfoque, aclarando que la crianza efectiva exige la integración simultánea de afecto y límites.

La firmeza emocional como sustituto de la autoridad tradicional

De acuerdo con la académica, los menores no requieren elegir entre empatía o autoridad, sino que necesitan adultos cariñosos y firmes a la vez. González señala que el objetivo de la crianza respetuosa no es eliminar la autoridad, sino transformarla para pasar del miedo a una disciplina emocionalmente segura.

Esto se logra mediante la explicación clara de las normas, la consistencia en las consecuencias y la validación de las emociones del niño sin acudir a gritos o humillaciones.

En cuanto a la autorregulación, la experta indica que el acompañamiento activo durante los momentos de frustración es clave. Intervenciones como explicar las razones de una norma tras una rabieta o enseñar a tolerar un "no" ayudan a desarrollar el autocontrol.

Martha Rocío González Bernal

González enfatiza que la crianza respetuosa no equivale a dejar hacer al menor lo que quiera; por el contrario, combina estructura, expectativas claras y afecto, superando la efectividad a largo plazo de los castigos basados en el temor, los cuales generan obediencia momentánea, pero no autonomía.

El silencio punitivo como forma de maltrato emocional

Complementando el análisis sobre los límites en el hogar, especialistas en psicología infantil advierten sobre el impacto negativo de ciertas prácticas punitivas tradicionales, como el uso del silencio deliberado o la llamada "ley del hielo". Sylvie Pérez Lima, psicóloga y docente de la Universitat Oberta de Catalunya, sostiene que retirar la palabra, la mirada o la atención a un menor de forma reiterada constituye una modalidad de maltrato emocional que vulnera su desarrollo psicológico.

Pérez Lima explica que existe una diferencia sustancial entre una pausa reguladora, donde el adulto comunica que necesita minutos para calmarse antes de dialogar, y la exclusión afectiva. Cuando se utiliza el silencio como castigo, se activa en el cerebro del niño una respuesta vinculada al dolor físico, enviando un mensaje de rechazo que bloquea la resolución del conflicto y deteriora el vínculo de confianza.

Secuelas en la autoestima y alternativas de gestión

Las consecuencias del castigo mediante el silencio se extienden hasta la edad adulta, manifestándose en baja autoestima, inseguridad afectiva y dificultades para gestionar conflictos. Debido a que los menores aprenden a asociar el afecto con la aprobación condicional, es frecuente que repliquen estos esquemas de evitación emocional en sus futuras relaciones interpersonales y en la crianza de sus propios hijos.

Para evitar estas dinámicas, las expertas coinciden en implementar alternativas basadas en la comunicación asertiva. Entre las recomendaciones destacan nombrar las emociones antes de pausar una discusión, separar la conducta del niño de su valor como persona, explicar con anterioridad las consecuencias de las acciones y buscar apoyo profesional o familiar cuando el agotamiento sobrepase la capacidad de gestión del cuidador.

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