Sinergia nutricional: por qué la combinación de proteína y fibra es clave para la salud

Para maratonistas y deportistas de alta exigencia, la dupla resulta estratégica, pues mientras la proteína apoya la recuperación muscular post-entrenamiento, la fibra garantiza una liberación gradual de energía que mejora el rendimiento físico sostenido.

Publicado:

Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Fibra y proteína
Incorporar proteínas como huevos o yogur junto a fuentes de fibra vegetal como avena, manzana o pera en el desayuno permite mantener niveles estables de glucosa en sangre y prolongar la sensación de saciedad desde la primera comida del día - crédito prensa

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En el ámbito de la nutrición clínica y el rendimiento físico, la interacción entre los macronutrientes desempeña un papel determinante en el funcionamiento metabólico.

Aunque las proteínas y la fibra son ampliamente reconocidas por sus propiedades individuales, las investigaciones demuestran que su consumo conjunto potencia la saciedad, optimiza la función digestiva y contribuye al mantenimiento muscular en las distintas etapas de la vida.

El mecanismo de acción conjunto en el metabolismo

La interacción entre ambos componentes genera una respuesta fisiológica complementaria en el organismo. La Dra. Claudia Sánchez, directora Médica en Abbott, explica que mientras las proteínas favorecen el mantenimiento de los tejidos corporales y la masa muscular, la fibra ralentiza el proceso digestivo y ayuda a modular la glucosa en sangre.

“Consumir proteínas y fibra de forma constante a lo largo del día, incorporándolas de manera intencional en las comidas y refrigerios, puede ayudar a mantener niveles estables de energía, favorecer la sensación de saciedad e incluso influir en la forma en que el organismo aprovecha las proteínas”, señaló la Dra. Sánchez.

Esta combinación es relevante para personas que buscan el mantenimiento de un peso saludable y el fortalecimiento cardio-metabólico; asimismo, resulta clave en atletas o personas que se preparan para pruebas de alta exigencia física, como maratones, donde la proteína apoya la recuperación muscular post-entrenamiento y la fibra promueve una liberación gradual de energía.

Estrategias para alcanzar el requerimiento diario

A pesar de las recomendaciones generales de consumo de fibra, establecidas entre 25 y 38 gramos diarios según la edad y el género, un porcentaje significativo de la población no alcanza estos niveles. Para corregir este déficit sin generar cambios drásticos en la rutina alimentaria, la especialista sugiere aplicar la filosofía de ajustes graduales pero constantes en cada tiempo de comida.

Para estructurar platos equilibrados, es recomendable combinar fuentes proteicas con alimentos ricos en fibra:

  • Proteínas: huevos, yogur, carnes magras, pescados o batidos nutricionales.
  • Fuentes de fibra vegetal: frutas (manzana, pera), verduras (brócoli, zanahoria, vegetales de hoja verde), granos integrales (avena, arroz integral) y frutos secos o semillas.
  • Fuentes mixtas: alimentos como lentejas, garbanzos y edamames que aportan ambos nutrientes de manera natural.

En casos en los que la ingesta a través de alimentos enteros no sea suficiente para cubrir los requerimientos diarios, la inclusión de suplementos o batidos nutricionales formulados con fibra añadida representa una alternativa complementaria, siempre bajo la orientación de un profesional de la salud o nutricionista.

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