Derribando los mitos del running: estas son las creencias arraigadas que frenan el progreso y causan lesiones
Mayor amortiguación no significa menor lesión. expertos advierten que el calzado con suelas gruesas no reduce de manera comprobada el impacto ni el riesgo de daño físico.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

El auge del running en Colombia es una realidad innegable. Cada vez son más los corredores aficionados que colman las calles y los parques de ciudades como Bogotá, impulsados por la creciente cantidad de carreras y eventos atléticos.
Sin embargo, a la par con la popularidad de la disciplina, se ha masificado la difusión de consejos contradictorios. Un reciente reporte de The New York Times, tras consultar a prestigiosos entrenadores, fisioterapeutas y nutricionistas, identificó las ideas erróneas más comunes que, lejos de sumar, sabotean el rendimiento de los deportistas.
Calzado, fuerza y el enigma del dolor muscular
La evolución en el diseño de las zapatillas deportivas ha marcado pautas en la comunidad atlética. Tras la fiebre del minimalismo a comienzos de la década de 2010, el mercado dio un vuelco hacia el calzado maximalista de suelas gruesas y alta amortiguación.
No obstante, Matthew Moran, profesor de Ciencias del Ejercicio en Sacred Heart University, advierte que la comodidad de estas suelas no reduce de manera comprobada el impacto ni el riesgo de daño físico, desmitificando la idea de que a mayor amortiguación, menor lesión.
Asimismo, persiste la creencia de que los corredores de fondo no requieren levantar pesas. Alison McGinnis, directora clínica de Finish Line Physical Therapy en Nueva York, enfatizó que sumar pesas mejora la velocidad y protege tendones y músculos. Acumular kilómetros sin un fortalecimiento complementario, tarde o temprano, terminará pasando factura.
Por otro lado, la ciencia ha desvirtuado la culpabilidad del ácido láctico en los dolores musculares posteriores al ejercicio. Scott Murr, profesor adjunto en la Universidad Furman, aclaró que el lactato produce una quemazón temporal durante el esfuerzo intenso, pero el dolor del día siguiente es producto de daños microscópicos en las fibras musculares por esfuerzos inusuales, no del ácido.
Mitos de nutrición: apetito y geles energéticos
En el ámbito nutricional, la especialista Kristy Baumann derriba dos mitos frecuentes. El primero señala que, si no hay hambre tras correr, no es necesario comer. Baumann explica que el esfuerzo suprime temporalmente la hormona del apetito (grelina), pero el cuerpo requiere nutrientes inmediatos para recuperarse.
El segundo mito culpa a los geles energéticos de los problemas estomacales. La experta sostiene que el estómago es un músculo que se entrena y que el malestar suele derivar de la deshidratación o la falta de adaptación. Recomienda ingerir medias porciones acompañadas de agua cada 40 minutos en trayectos largos para acostumbrar al organismo.
Lesiones y la falsa obligación del esfuerzo diario
El manejo de los contratiempos físicos también ha cambiado. Iain Hunter, profesor en la Universidad Brigham Young, señaló que el reposo absoluto no siempre es la mejor opción. Exceptuando las fracturas por estrés, las distensiones de ligamentos y tendones necesitan de una actividad física segura y controlada que estimule el flujo sanguíneo para acelerar la curación.
Finalmente, se ha arraigado la noción de que los corredores "de verdad" entrenan duro todos los días. Steve Finley, cofundador del Brooklyn Track Club, desmitifica esto al recordar que incluso los atletas olímpicos programan jornadas de baja intensidad.
La regla de oro en los deportes de resistencia es alternar los días de alta exigencia con descansos activos, permitiendo que el cuerpo asimile el esfuerzo, se adapte y evolucione de forma saludable.

