
Colombia
Expertos médicos señalan que el estigma inicia desde el lenguaje, invitando a evitar términos que carguen de culpa al paciente.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Comentarios aparentemente inofensivos como “¿de verdad deberías comer eso?” o juicios implícitos que insinúan “tú te lo has buscado” forman parte de la experiencia cotidiana de miles de personas.
Lejos de ser meras imprudencias verbales, este tipo de estigmatización tiene un impacto directo y severo tanto en la salud física como en el bienestar emocional de quienes conviven con esta condición.
De hecho, el 40 % de las personas con diabetes percibe que su situación no es tomada con la seriedad requerida por la sociedad.
La Dra. Isabel Dávila Arteaga, gerente Médica Senior en Abbott, destacó que el sesgo comienza en el propio vocabulario, pues denominaciones como “diabético” o “diabética” suelen acarrear una carga de culpa no justificada.
Para la especialista, modificar el lenguaje y eliminar el prejuicio resulta indispensable para que los pacientes se sientan empoderados y acudan a los servicios sanitarios sin culpa ni vergüenza.
A continuación, se abordan los tres pilares fundamentales para desmantelar este estigma y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Afrontar un diagnóstico de diabetes implica un reto emocional complejo. Cerca del 25 % de los pacientes prefiere ocultar su diagnóstico a familiares y amigos por temor o vergüenza, lo que desencadena un aislamiento temprano. Las investigaciones sugieren una relación directa entre la soledad no deseada y un incremento en las complicaciones de la enfermedad.
La empatía en el entorno cercano es determinante, considerando que más del 60 % de los pacientes refiere haber sido responsabilizado de su condición por algún familiar. Entender que nadie elige enfermar y escuchar de manera activa las dificultades diarias de la persona permite construir un entorno de apoyo seguro y libre de señalamientos.
El estigma no solo genera malestar psicológico, sino que condiciona la adherencia a los controles médicos. Un 40 % de las personas diagnosticadas admite haber cancelado o pospuesto sus citas con el especialista debido a la vergüenza o a los prejuicios percibidos.
Asimismo, las frases estigmatizantes, experimentadas por el 76 % de los pacientes, provocan alteraciones fisiológicas medibles.
Datos de la compañía Abbott revelan que 2 de cada 5 personas presentan respuestas biológicas de estrés (aumento de la frecuencia cardíaca o sudoración) al escuchar comentarios sesgados. En esta patología, el estrés continuado incrementa los niveles de glucosa en sangre, dificultando su control.
Para contrarrestar esta incertidumbre, la adopción de tecnologías de monitoreo continuo de glucosa, como los sensores FreeStyle Libre, respaldados por la Asociación Americana de Diabetes, ofrece mediciones en tiempo real.
Estas herramientas reducen la ansiedad clínica y facilitan una gestión informada respecto a variables como la alimentación, el ejercicio o la medicación.
El impacto del entorno social se refleja de forma directa en la estabilidad emocional: el 77 % de los pacientes manifiesta un deterioro en su salud mental a causa de la condición y sus estigmas asociados; no obstante, 7 de cada 10 personas aseguran que recibir palabras de aliento fortalece su motivación para mantener el control glucémico.
Dado que la diabetes incrementa el riesgo de desarrollar cuadros depresivos, la Dra. Dávila enfatiza la urgencia de utilizar un lenguaje centrado en la persona, exento de juzgamientos. La combinación de educación, empatía social y acceso a herramientas de autocuidado resulta vital para garantizar que cada individuo enfrente su tratamiento con seguridad, dignidad y pleno respaldo.