Más de 4.400 satélites de Starlink descenderán en 2026: estas son las razones
La maniobra, coordinada con autoridades espaciales, responde al auge de incidentes y busca anticiparse a posibles escenarios de saturación en la órbita baja terrestre.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

La constelación Starlink, operada por SpaceX, enfrenta un proceso de reconfiguración orbital que marcará un antes y un después en la gestión del tráfico espacial, pues más de 4.400 satélites de la red comenzarán a descender de los 550 kilómetros actuales a una nueva altitud de 480 kilómetros sobre la superficie terrestre, en una maniobra programada para ejecutarse a lo largo de 2026.
Esta decisión, coordinada con el Comando Espacial de Estados Unidos (Usspacecom) y reguladores internacionales, busca anticiparse a los riesgos de congestión y colisión en la órbita baja terrestre, en la que ya se concentra la mayor densidad de satélites de la historia.
Saturación sin precedentes en la órbita baja
La órbita baja terrestre, comprendida entre los 200 y 2.000 kilómetros de altitud, ha experimentado un crecimiento exponencial en la última década, pues, según cifras divulgadas por Starlink, existen actualmente más de 14.000 satélites en esta franja, de los cuales más de 9.000 corresponden a su propia red.
Los planes de expansión de SpaceX contemplan superar los 40.000 satélites en los próximos años, consolidando la infraestructura de telecomunicaciones espaciales más extensa del planeta.
En las últimas semanas, se registraron dos incidentes críticos: la explosión de un satélite Starlink, que generó fragmentos de basura espacial, y un acercamiento extremo de 200 metros entre un satélite Starlink y uno chino recientemente lanzado.
Este último suceso evidenció la fragilidad de la coordinación internacional, con SpaceX atribuyendo al operador chino una “falta de comunicación” ante la logística de lanzamientos.

El riesgo de colisiones en cadena
Empresas del sector espacial han identificado en estos episodios signos preocupantes del denominado Síndrome Kessler, un fenómeno en el que la colisión de objetos en órbita genera más escombros y dispara la probabilidad de nuevos impactos, hasta volver inhabitables ciertas franjas orbitales.
El temor a una reacción en cadena ha impulsado a SpaceX a tomar medidas drásticas para proteger la integridad de su constelación y la seguridad del entorno orbital.
El plan de descenso de Starlink
En respuesta a estos desafíos, Starlink anunció la reducción de la altitud orbital de 4.400 de sus satélites activos.
El movimiento responde a una estrategia preventiva, cuyo objetivo es disminuir la densidad de objetos y facilitar la remoción de satélites inactivos y residuos.
Según explicó Michael Nicolls, vicepresidente de ingeniería de SpaceX, en la red social X, la reconfiguración “busca aumentar la seguridad espacial de diversas maneras”.
Un factor determinante en la decisión es el inminente Mínimo Solar, una fase del ciclo solar caracterizada por bajos niveles de actividad magnética y radiación.
Durante este periodo, previsto para aumentar hacia el final de la década, la atmósfera terrestre se enfría y se contrae, reduciendo su densidad en las capas superiores, lo que disminuye la fricción atmosférica o “drag”, y ayuda a prolongar la permanencia de satélites muertos y escombros en órbita.
Starlink estima que, al bajar la altitud de operación a 480 kilómetros, el tiempo de decaimiento balístico de satélites inactivos se reducirá en más de un 80 % durante el Mínimo Solar. Un satélite fuera de servicio a 550 kilómetros podría permanecer como residuo durante más de cuatro años; a 480 kilómetros, se desintegraría en pocos meses.

Ventajas de operar a menor altitud
La elección de la nueva cota responde también a un análisis de tráfico espacial, dado que por debajo de los 500 kilómetros, la cantidad de constelaciones planificadas y de escombros catalogados es menor que en altitudes superiores, lo que reduce el riesgo de colisión.
Con más de 9.000 satélites plenamente funcionales y solo dos unidades inoperativas reportadas, la empresa busca asegurar la pronta remoción de cualquier satélite que falle.
“Estas medidas mejorarán aún más la seguridad de la constelación, especialmente ante riesgos difíciles de controlar, como maniobras descoordinadas y lanzamientos de otros operadores de satélites”, aseguró Nicolls.
La colaboración constante con organismos regulatorios y la transparencia en las maniobras refuerzan el compromiso de SpaceX con una gestión responsable del espacio ultraterrestre.

