Temporada de lluvias: Guía para fortalecer las defensas y enfrentar las virosis respiratorias
Expertos aclaran que el frío causa vasoconstricción nasal, reduciendo las defensas y facilitando la entrada de virus.
Publicado:

Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Con la llegada de las precipitaciones, no solo cambian el paisaje y el clima; también se transforma el mapa epidemiológico de las ciudades, por lo que Bogotá y otras regiones del país experimentan un aumento sostenido en las consultas por infecciones respiratorias durante febrero de 2026.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades respiratorias causan entre 290.000 y 650.000 muertes al año en países en desarrollo, una cifra que nos obliga a mirar más allá de la simple molestia de un resfriado.
El mito de "mojarse" y la realidad científica
Existe una creencia popular muy arraigada: "mojarse bajo la lluvia causa gripa"; sin embargo, la explicación médica es más compleja, dado que no es el agua de lluvia en sí la que contiene el virus, sino cómo nuestro cuerpo reacciona al frío y a la humedad.
El Dr. Ramiro Cubillos, gerente médico de La Santé, explicó que al inhalar aire frío se produce la vasoconstricción en la mucosa nasal: "Los vasos sanguíneos se contraen y llega menos sangre a la nariz, que es nuestra primera línea de defensa. Al haber menos células de defensa patrullando la zona, los virus entran con mayor facilidad".
Además, los cilios, pequeños vellos en la tráquea, disminuyen su velocidad para expulsar microorganismos en ambientes fríos, permitiendo que los agentes infecciosos permanezcan más tiempo en el sistema.
¿Resfriado, influenza o neumonía?
Identificar qué tipo de virosis nos afecta es crucial para el tratamiento. En esta época predominan:
- Resfriado común (Rinofaringitis): Estornudos, congestión y dolor de garganta leve.
- Influenza: Aparición súbita de fiebre alta, dolores musculares intensos y agotamiento extremo.
- Bronquitis aguda: Tos persistente que puede presentar flemas.
- Neumonía: La complicación más grave, donde los alvéolos pulmonares se llenan de líquido, comprometiendo la oxigenación de la sangre.
Grupos de riesgo y señales de alarma
La prevención debe extremarse en los dos polos de la vida, pues los niños menores de cinco años poseen vías respiratorias más estrechas; de hecho, la OMS advierte que el 99% de las muertes en este grupo en países en desarrollo se debe a infecciones respiratorias inferiores; por otro lado, los adultos mayores enfrentan una pérdida de elasticidad pulmonar, lo que dificulta la expulsión de secreciones.
Es vital acudir a urgencias si se presentan estos signos:
- Dificultad para respirar o hundimiento de costillas (en niños).
- Coloración morada o azulada en labios y uñas.
- Saturación de oxígeno por debajo de 90-92%.
- Confusión o somnolencia inusual.
Un ejército que requiere entrenamiento
"El sistema inmunológico no se fortalece cuando ya estamos enfermos, sino con hábitos sostenidos", afirmó el Dr. Cubillos, por lo que para que el cuerpo resista el embate de los virus, se recomienda:
- Nutrición clave: Consumir Vitamina C, que se puede encontrar en frutas como la guayaba o en cítricos, Vitamina D que está en huevos, lácteos, pescados y Zinc, que se encuentra en semillas y legumbres.
- Higiene y ventilación: Lavarse las manos frecuentemente y, aunque llueva, mantener espacios ventilados para evitar que las microgotas respiratorias circulen en ambientes cerrados.
- Hábitos de vida: Dormir entre 7 y 8 horas, reducir el consumo de azúcar y mantener una hidratación constante para que las mucosas nasales no se sequen y sigan actuando como barrera natural.
La prevención y la atención temprana son, en última instancia, las mejores herramientas para que la temporada de lluvias sea solo un cambio de clima y no una crisis de salud familiar.

