Más allá del gimnasio: científicos descubren que la creatina podría potenciar el sistema inmune frente al cáncer
Pruebas en modelos de laboratorio demostraron que el aumento de creatina ralentiza el crecimiento tumoral y genera una mayor concentración de células inmunes activas.
Publicado:

Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Un pequeño frasco de creatina en polvo suele ser un elemento habitual en el bolso de quienes entrenan en un gimnasio o se preparan para correr un maratón. Durante décadas, este compuesto orgánico ha sido reconocido exclusivamente en el ámbito deportivo por su capacidad para mejorar el rendimiento físico al proporcionar energía extra a los músculos.
Sin embargo, este suplemento ha entrado con fuerza en el radar de la investigación médica tras un inesperado hallazgo liderado por científicos de la Universidad de California, Los Ángeles (Ucla), quienes identificaron que la creatina tiene el potencial de potenciar el sistema inmunológico y mejorar la respuesta del cuerpo frente a los tumores cancerígenos.
El rol clave de las células dendríticas
El equipo de investigación, dirigido por Lili Yang, profesora de microbiología, inmunología y genética molecular en la Ucla, descubrió que la acción de la creatina va mucho más allá del tejido muscular, logrando actuar sobre un componente clave de la infraestructura de defensa del organismo.
El hallazgo principal, publicado en la revista científica iScience, gira en torno a las células dendríticas. Estas células especializadas son las responsables de detectar los fragmentos de los tumores en el cuerpo y de "instruir" o preparar a los linfocitos T para que ataquen y destruyan a las células cancerosas.
El estudio reveló que las células dendríticas que logran infiltrarse en los tumores presentan una mayor expresión del gen que codifica el transportador de creatina, que es la proteína encargada de introducir este compuesto dentro de la célula.
Para comprobar su importancia, los científicos eliminaron este transportador en modelos de laboratorio, observando que las células dendríticas sin creatina reducían notablemente su activación, disminuían su supervivencia y fracasaban al intentar preparar a los linfocitos T para combatir la enfermedad.
Resultados prometedores en modelos de laboratorio
Al evaluar el escenario opuesto, es decir, el aumento de los niveles de creatina, los resultados en modelos animales fueron contundentes. Los ratones que recibieron inyecciones diarias de este compuesto mostraron un crecimiento tumoral notablemente más lento y una concentración mucho mayor de células dendríticas activas dentro de los tumores.
Estas células, a su vez, emitieron señales químicas que atrajeron a otros componentes del sistema inmunitario directamente hacia el entorno tumoral.
De acuerdo con las explicaciones del equipo de la Ucla, la suplementación con creatina eleva los niveles de ATP (la principal fuente de energía celular) y mantiene encendidas las vías de señalización inflamatoria necesarias para una defensa óptima.
La profesora Yang comparó este mecanismo con una batería que almacena y libera energía bajo demanda, permitiendo que las células inmunes mantengan niveles estables de energía incluso cuando compiten directamente por los nutrientes con las células tumorales.
Al replicar estos ensayos en células humanas, se observó el mismo beneficio: la creatina mejoró la activación de las células dendríticas y potenció su capacidad para estimular linfocitos T contra objetivos tumorales.
Un impulso para la inmunoterapia y próximas fases
Actualmente, la mayoría de las inmunoterapias modernas se enfocan de manera exclusiva en potenciar los linfocitos T; sin embargo, las estadísticas de la Ucla señalan que solo entre el 20 % y el 40 % de los pacientes logra responder eficazmente a estos tratamientos.
Fortalecer la infraestructura de soporte a través de las células dendríticas abre una ventana integral para mejorar la eficacia médica. James Elsten-Brown, coautor del estudio, sugirió que la creatina podría emplearse de dos maneras: como un suplemento complementario para potenciar a pacientes bajo inmunoterapia, o como una herramienta en el laboratorio para fabricar vacunas de células dendríticas más potentes antes de ser administradas.
No obstante, los autores del trabajo piden cautela. Elliot Kang, coinvestigador principal, recordó que, al tratarse de un estudio realizado en cultivos celulares y ratones, todavía no se deben extraer recomendaciones dietarias ni aplicaciones médicas directas para pacientes humanos.
Aunque la creatina monohidrato es un suplemento seguro en dosis comerciales, cualquier persona en tratamiento oncológico debe consultar a su oncólogo antes de consumirla. El próximo paso de la Ucla será diseñar ensayos clínicos en colaboración con médicos para verificar si este histórico aliado del gimnasio puede convertirse en una realidad terapéutica frente al cáncer.

