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Los perros pueden ser zurdos o diestros: un test inspirado en humanos tiene la clave

Un grupo de investigadores de Italia desarrolló una herramienta para medir, con más precisión que nunca, el perfil de lateralidad motora de los perros, pues podría tener implicancias directas en su bienestar y entrenamiento.

Publicado:

Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Perros
El estudio de la revista "Royal Society Open Science" reveló que el 32,56 % de los perros son fuertemente lateralizados y que los machos tienden a usar más la pata izquierda - crédito Canva

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Los perros pueden ser diestros, zurdos o ambidiestros, igual que las personas; sin embargo, hasta ahora no existía una forma confiable de medir esa preferencia.

Por tal motivo, investigadores de la Universidad de Bari Aldo Moro, en Italia, acaban de cambiar eso con el desarrollo del primer inventario estandarizado para evaluar la lateralidad motora en caninos, una herramienta que promete revolucionar la forma en que entendemos el comportamiento de nuestros compañeros de cuatro patas.

La lateralidad es el fenómeno por el cual un hemisferio del cerebro domina sobre el otro en ciertas funciones. En los perros, eso se traduce en qué pata usan con más frecuencia para determinadas tareas.

Esta preferencia no es un detalle menor: estudios previos la han vinculado con la respuesta inmune, la agresividad y rasgos cognitivos como el pesimismo. A pesar de su relevancia, los métodos existentes solo clasificaban a los perros en tres categorías: diestro, zurdo o ambidiestro, sin distinguir si esa preferencia era fuerte o débil, lo que generaba resultados contradictorios y agrupaba a muchos animales con lateralidad real como ambidiestros por defecto.

El nacimiento del Doginburgh Inventory

El estudio, publicado en la revista Royal Society Open Science, fue realizado por Sevim Isparta, Serenella d'Ingeo, Valeria Straziota, Marica Nolè, Angelo Quaranta y Marcello Siniscalchi, de la Unidad de Investigación en Fisiología y Comportamiento Animal de la UNIBA.

Los científicos se propusieron construir una herramienta que combinara varias pruebas en un único índice, siguiendo el modelo del Inventario de Dominancia Manual de Edimburgo (EHI), que se usa con los seres humanos desde 1971.

Los investigadores también examinaron si el sexo del animal influía en los patrones de lateralidad, una pregunta con respaldo previo: en humanos, los hombres presentan mayor prevalencia de dominancia de la mano izquierda que las mujeres.

En perros se había observado un patrón similar, con las hembras inclinadas hacia la pata derecha y los machos hacia la izquierda.

Cuatro pruebas, un resultado

Para poner a prueba su inventario, los investigadores evaluaron a 43 perros de distintas razas, con edades entre 1 y 10 años, todos no esterilizados.

Las hembras fueron evaluadas en la fase de diestro para evitar que variaciones hormonales alteraran los resultados. Cada perro pasó por cuatro pruebas diseñadas para registrar qué pata usaba primero:

La prueba del juguete Kong, en la que el perro usa una pata para estabilizar un juguete de goma relleno de comida; la prueba de alcance de alimento bajo un mueble del hogar; una escalera de cinco escalones; y una plataforma de tránsito durante una caminata. En todas se registraba qué pata usaba el animal primero.

Con esos datos, los investigadores calcularon un cociente de lateralidad (LQ) compuesto e introdujeron una métrica nueva: el índice de preferencia de prueba (TPI), que ajusta el puntaje final según cuántas pruebas mostraron una preferencia real.

El resultado fue el Doginburgh Inventory, que clasificó a los perros en cinco categorías: zurdo fuerte, zurdo débil, ambidiestro, diestro débil y diestro fuerte.

Lo que revelaron los resultados

El 32,56 % de los perros evaluados resultó fuertemente lateralizado, el 46,51 % mostró lateralidad débil y el 20,93 % fue ambidiestro.

Ninguna prueba reveló una tendencia colectiva hacia la derecha o la izquierda, aunque a nivel individual se detectó lateralidad robusta en tres de las cuatro pruebas: alcance de alimento, escaleras y plataforma.

Los machos mostraron preferencia significativa por la pata izquierda en la prueba Kong, mientras que las hembras no presentaron asimetría poblacional. Las cuatro pruebas no mostraron correlaciones significativas entre sí, algo que los investigadores explicaron por la naturaleza multidimensional de la preferencia de pata.

Un punto de partida para conocer mejor al perro

El propio estudio reconoció sus límites: con 43 perros, la muestra es pequeña. Los investigadores señalaron que el inventario "se presenta como una prueba de concepto y un punto de partida" para un método más robusto.

La lateralidad de los dueños no se incluyó en el análisis, aunque estudios recientes sugieren que podría correlacionarse con la preferencia de pata del perro, incluso, los investigadores propusieron explorar esa relación junto con los efectos de la raza y la edad.

Entre los usos proyectados figura la aplicación del inventario en refugios de animales como indicador de bienestar y en programas de entrenamiento para perros de trabajo. Saber si un perro es zurdo o diestro podría, en el futuro, ser tan relevante como conocer su raza o su temperamento.

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