El riesgo de la "estética del retroceso": el problema del nuevo ideal de delgadez y la urgencia de recuperar la fuerza
La obsesión por el peso impulsada por algoritmos transforma el ejercicio en castigo y la comida en culpa.
Publicado:

Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

En los últimos años, el discurso sobre el bienestar parecía haber ganado terreno frente a las imposiciones estéticas; sin embargo, el 2026 ha traído consigo una sombra que muchos creían superada: el regreso de la extrema delgadez como tendencia.
Desde las pasarelas de alta costura hasta los algoritmos de TikTok, el ideal de la fragilidad física vuelve a imponerse, generando una alerta roja entre expertos de la salud y el fitness.
Un retroceso en la conversación sobre el bienestar
Para Mar Balestas, coach fitness colombiana, este fenómeno no es solo una cuestión de moda, sino un peligroso paso atrás: “Se está romantizando un tipo de cuerpo que muchas veces no es sostenible ni saludable. Es un retroceso frente a la conversación que veníamos construyendo sobre bienestar y diversidad”.
Esta tendencia se ve alimentada por la visibilidad de figuras internacionales como Zendaya y Anya Taylor-Joy, cuyas siluetas ultradelgadas evocan la estética de los años 90 y principios de los 2000, una época marcada por trastornos de la conducta alimentaria.
Balestas advierte que esta presión digital impacta directamente en la salud mental, transformando el ejercicio en un castigo y la comida en una fuente de culpa. Señales como la obsesión con el peso y las restricciones sin guía profesional son, según ella, los primeros indicadores de que la búsqueda de la belleza está comprometiendo la vida misma.

El verdadero predictor de longevidad
Mientras las redes sociales promueven la delgadez, la ciencia médica apunta en la dirección opuesta. Un estudio reciente de la Universidad de Buffalo, liderado por el profesor Michael LaMonte y publicado en JAMA Network Open, revela que la fortaleza muscular es el indicador más fiel de longevidad en mujeres, especialmente al superar los 60 años.
La investigación, que siguió a más de 5.000 mujeres, demostró que aquellas con mayor fuerza muscular tenían un riesgo de mortalidad significativamente menor, independientemente de cuánto tiempo dedicaran al ejercicio aeróbico; de hecho, los datos son contundentes: por cada 7 kilogramos adicionales de fuerza en pruebas de prensión manual, el riesgo de muerte se redujo en un 12%. Estos hallazgos desplazan el enfoque de "perder peso" hacia "ganar funcionalidad".
Cómo fortalecer la musculatura sin depender del gimnasio
Frente al mito de que el entrenamiento de fuerza requiere instalaciones costosas o pesas industriales, los expertos proponen un regreso a lo básico. Para combatir la pérdida de autonomía en el envejecimiento, se recomienda realizar ejercicios de resistencia al menos dos veces por semana.
Michael LaMonte y otros especialistas sugieren incorporar:
- Ejercicios con peso corporal: sentadillas, flexiones de pecho y zancadas.
- Elementos domésticos: el uso de bandas elásticas, mancuernas ligeras o incluso latas de conserva para trabajar los grupos musculares principales.
- Movimientos funcionales: practicar el ejercicio de levantarse y sentarse de una silla sin apoyo, una actividad cotidiana que fortalece las piernas y el núcleo (core).
El bienestar no es una tendencia
La dicotomía es clara: por un lado, una tendencia estética que promueve siluetas rígidas y riesgosas; por el otro, una evidencia científica que exige cuerpos fuertes para vivir más años y con independencia.
Como bien concluye Mar Balestas, el bienestar no debe entenderse como una moda pasajera, sino como una relación diaria con el cuerpo. En un mundo que vuelve a pedir delgadez extrema, la verdadera revolución parece estar en la capacidad de levantarse de la silla con autonomía, mantener una musculatura saludable y entender que la fuerza es, en última instancia, el cimiento de la vida.

