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El movimiento como medicina: seis ejercicios clave para combatir el avance del Parkinson

Expertos aseguran que la actividad física es tan vital como la medicación para frenar la progresión de la enfermedad.

Publicado:

Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Parkinson
Correr, nadar o montar en bicicleta ayuda a potenciar la movilidad y la agilidad cerebral en pacientes con Parkinson - crédito Canva

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En la lucha contra el Parkinson, la medicina ha encontrado un aliado tan potente como los fármacos: la actividad física. Lo que antes se consideraba un complemento opcional, hoy se posiciona como una pieza fundamental del tratamiento.

Según un informe de The Washington Post, que reunió evidencia científica y testimonios de neurólogos, el ejercicio no solo alivia los síntomas, sino que parece ser la única herramienta capaz de ralentizar la progresión de esta enfermedad neurodegenerativa.

La neuróloga Jori Fleisher, del Centro Médico de la Universidad Rush, es enfática: “El ejercicio es tan importante como la medicación”. Mientras los fármacos suplen la falta de dopamina, el movimiento fortalece la comunicación neuronal y mejora la calidad de vida de forma integral.

A continuación, presentamos las seis disciplinas recomendadas por los expertos para enfrentar este trastorno.

Cardio

El ejercicio aeróbico es la base de cualquier programa. Actividades como nadar, correr o montar en bicicleta permiten alcanzar intensidades que impactan directamente en las neuronas que producen dopamina. Estudios indican que el entrenamiento de alta intensidad potencia la movilidad y mejora la agilidad cerebral, siendo el pilar para mantener la autonomía del paciente.

Entrenamiento de fuerza

La rigidez muscular suele afectar la espalda y el "core", provocando una postura encorvada. Los fisioterapeutas recomiendan ejercicios de fuerza como sentadillas y remos con bandas elásticas. Fortalecer los glúteos y los músculos dorsales permite mantener una postura erguida y lograr una zancada más larga, lo que reduce drásticamente el riesgo de caídas accidentales.

Yoga

El Parkinson no solo afecta el cuerpo; también impacta la salud mental. El yoga combina estiramientos que combaten la rigidez en caderas y piernas con técnicas de respiración que reducen la ansiedad y la depresión. Es, según los especialistas, una de las disciplinas más eficaces para mejorar la movilidad funcional y recuperar la paz mental.

Karate

Las artes marciales, específicamente el karate, obligan al cerebro a trabajar en secuencias coreografiadas llamadas katas. Esto estimula la memoria de trabajo y la coordinación. Además, el karate enseña técnicas para caer de forma segura, lo que devuelve al paciente la confianza necesaria para desplazarse en su vida cotidiana sin temor.

Boxeo sin contacto

El boxeo se ha consolidado como una terapia revolucionaria. Al exigir movimientos multidireccionales y cambios de ritmo constantes, esta disciplina mejora la explosividad y la coordinación ojo-mano. La concentración requerida para seguir las secuencias de golpes favorece tanto la condición física como las funciones cognitivas superiores.

Baile

El baile, especialmente el tango, es una terapia integral. Seguir el ritmo y coordinar los pasos con una pareja requiere memoria y equilibrio. Más allá de lo físico, el componente social del baile combate el aislamiento y mejora el estado de ánimo. La música actúa como un hilo conductor que facilita el movimiento fluido, algo que a menudo se pierde con la enfermedad.

Un enfoque integral para la vida diaria

Las guías internacionales, como las de la Fundación Parkinson, sugieren que la clave del éxito radica en la combinación de estas prácticas. No se trata de elegir una sola, sino de integrar cardio, fuerza y agilidad varias veces por semana.

Aunque el ejercicio no es una cura definitiva, su impacto en la funcionalidad diaria es tangible. En una enfermedad en la que la rigidez busca ganar terreno, mantenerse en movimiento es la forma más valiente y efectiva de recuperar el control sobre el propio cuerpo.

El mensaje de los neurólogos es claro: en la receta médica para el Parkinson, el calzado deportivo debe ser tan prioritario como la pastilla de la mañana.

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