James Cameron lanza una advertencia desesperada para frenar la compra de Warner por Netflix: "Este barco se puede hundir"
El director de 'Avatar' y 'Titanic' exigió al Senado de EE. UU. detener la adquisición, calificándola de "desastrosa" para las salas de cine.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

El "rey del mundo" ha hablado, y esta vez no es para anunciar una nueva secuela en Pandora. James Cameron, el director detrás de hitos históricos como Titanic y la saga Avatar, ha enviado una carta incendiaria al Senado de los Estados Unidos.
¿El objetivo? Detener lo que él considera el iceberg definitivo para la industria: la posible adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Netflix.
La misiva, dirigida al senador Mike Lee, presidente del subcomité de Competencia del Senado, no se anda con rodeos. Cameron califica la operación como “desastrosa” y advierte que, de concretarse, la experiencia cinematográfica tradicional podría convertirse en una reliquia del pasado.
Un "humilde agricultor de películas" contra el gigante del streaming
Con una carrera de 44 años y más de 10 mil millones de dólares recaudados, Cameron se describió a sí mismo en la carta como un "humilde agricultor de películas" cuya productividad futura está directamente amenazada. Su preocupación central es la supervivencia de las salas de cine, un mercado que ya se ha contraído un 30% tras la pandemia.
Para el cineasta, Warner Bros. es uno de los últimos bastiones que garantiza el estreno de unas 15 películas anuales en pantalla grande. Si Netflix toma el control, Cameron teme que esa producción se redirija masivamente al streaming: “Los cines cerrarán. Se harán menos películas. Las pérdidas de empleo serán en espiral”**, alertó el director, recordando que una sola entrega de Avatar emplea a más de 3.000 personas durante cuatro años.

El choque de filosofías: Cameron vs. Sarandos
El conflicto no es solo económico, sino filosófico. Cameron cita declaraciones de Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, que ha calificado a los cines como un "concepto anticuado".
“El modelo de negocio de Netflix está en directa oposición con la salud del mercado cinematográfico”, sentenció Cameron.
Uno de los puntos más álgidos de la carta es la crítica a la "ventana de estreno". Netflix ha sugerido un compromiso de 17 días en salas antes de pasar al catálogo digital. Cameron tilda esta propuesta de “simbólica y grotescamente insuficiente”, recordando que éxitos como Titanic o Avatar dominaron la taquilla durante meses. Para él, cualquier ventana menor a 45 o 60 días destruye la rentabilidad de las grandes producciones de ciencia ficción y fantasía.

Una cuestión de soberanía cultural
Cameron eleva el debate a un nivel patriótico y económico. Argumenta que, mientras EE. UU. ha perdido terreno en la fabricación de acero o automóviles, las películas siguen siendo su mayor exportación cultural y económica.
La fusión, según el director, reduciría la competencia y la diversidad de títulos, debilitando la influencia estadounidense en el extranjero. Además, advierte sobre los peligros de la concentración de mercado bajo una sola entidad corporativa, algo que, según sus asesores, podría violar las leyes antimonopolio vigentes.

El Senado entra en acción
La advertencia de Cameron no ha caído en saco roto. El senador Mike Lee ha confirmado que el subcomité de Antimonopolio está revisando la transacción y planea convocar audiencias adicionales. Lee comparte la inquietud sobre el impacto en el empleo y la competitividad de la industria nacional.
Aunque Cameron reconoce que Netflix es un gran empleador, asegura hablar por una “gran marea de fondo” de profesionales, guionistas, técnicos y dueños de cines, que temen represalias si alzan la voz.
El desenlace de esta batalla legal y cultural determinará si el cine en salas sigue siendo un pilar de la cultura global o si, como teme Cameron, el barco de la experiencia teatral terminará por hundirse definitivamente bajo el peso del algoritmo.

