La ventana de los 10 años: por qué la adolescencia es la última oportunidad para "salvar" la salud adulta
Entre los 10 y 20 años se construye el 50% del peso adulto; expertos llaman a no ignorar esta etapa crítica para el desarrollo integral.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

La salud infantil y adolescente en América Latina enfrenta un cambio de paradigma histórico, pues durante décadas, la preocupación de padres y pediatras se limitó a dos indicadores básicos: el peso y la estatura y si el niño "se veía robusto" o "ganaba centímetros", el veredicto era de buena salud; sin embargo, la ciencia actual está desmintiendo este mito.
En la 13ª Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G), expertos de todo el mundo, convocados por Abbott, presentaron una definición revolucionaria: el “Crecimiento de Calidad”. Este nuevo enfoque propone que no basta con que un niño aumente de tamaño; lo fundamental es de qué está hecho ese crecimiento, priorizando la masa muscular magra y la densidad ósea sobre la simple acumulación de grasa.
Peso no es igual a salud
El doctor John Stutts, director médico de Nutrición Pediátrica en Abbott, fue enfático en desmitificar la visión tradicional de la malnutrición: "En muchos países, como Colombia, ser gordo es sinónimo de estar saludable, pero esto es un error". Según el experto, la malnutrición no solo se refleja en la delgadez extrema, sino en niños con exceso de peso que poseen una composición interna deficiente: muy poco músculo y demasiada grasa.
La nueva definición de crecimiento de calidad busca reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, como diabetes e hipertensión, en la adultez. Para Stutts, el seguimiento debe ser longitudinal: no importa tanto la medida puntual de hoy, sino cómo evoluciona el niño a lo largo del tiempo, asegurando que su desarrollo óseo y muscular sea proporcional.
En Colombia, donde la prevalencia de malnutrición aguda es del 12.7%, superar el promedio de Latinoamérica requiere, según el doctor, entender que la nutrición es la base de este nuevo estándar.

La "etapa olvidada" que define el futuro
Mientras la atención suele centrarse en los primeros mil días de vida, la Dra. Sandra Orsini, pediatra y nutrióloga especialista en adolescentes, advirtió que los años entre los 10 y los 20 son una ventana de oportunidad crítica: "La adolescencia es la gran olvidada; sentimos que lo que no se hizo de niño ya se perdió, pero todavía podemos salvar las cosas", afirmó en entrevista para Radio Tiempo.
Después de los dos primeros años de vida, la adolescencia es la etapa de mayor potencial de crecimiento: se alcanza el 50% del peso de la vida adulta y el 25% de la talla final. Es aquí donde se termina de "construir" el cuerpo que nos acompañará el resto de la vida.
Los tres pilares para una adolescencia sana
Para lograr un crecimiento de calidad en adolescentes latinoamericanos, la doctora Orsini propone tres ejes fundamentales que no requieren de altos costos, sino de voluntad familiar y cambios de hábito:
- Alimentación con Propósito: el plato del adolescente debe priorizar la proteína de origen animal, grasas saludables, legumbres y frutas. Orsini advierte sobre el peligro de las bebidas energizantes y los ultraprocesados, que invaden las redes sociales y desplazan el consumo de nutrientes esenciales como el calcio y la vitamina D.
- Actividad Física Integral: no se trata solo de deporte competitivo, sino de mantener el cuerpo activo para fomentar la masa muscular y la mineralización ósea.
- El Sueño Reparador: Orsini insiste en que un adolescente debe dormir un mínimo de 8 horas, idealmente de 9 a 10: "El sueño impacta no solo el crecimiento, sino el comportamiento, la irritabilidad y el apetito. A las 3 de la mañana, mientras juegan videojuegos, no se están comiendo nada saludable; están consumiendo carbohidratos que solo favorecen la obesidad".
El cerebro adolescente y la higiene digital
Un punto revelador de la entrevista con la Dra. Orsini es la necesidad de una "higiene del sueño". El cerebro adolescente sigue en desarrollo, y la exposición a pantallas de TikTok o videojuegos hasta la madrugada interrumpe el sueño profundo, que es el momento en que se reparan tejidos y se consolida el crecimiento; por lo tanto, la experta sugiere a los padres establecer una "canasta de móviles" una hora antes de dormir para que el descanso sea real.
Asimismo, la doctora abordó la realidad social de las madrugadas escolares en Latinoamérica. En ciudades como Bogotá, los jóvenes se levantan a las 4:00 a. m. para tomar rutas escolares, lo que atenta contra su reloj biológico: "El cerebro despierta una hora después que el cuerpo. Lo ideal sería que las escuelas empezaran a las 9:00 a. m., pero mientras eso cambia en las políticas públicas, debemos asegurar que, al menos, el chico no se salte el desayuno", advirtió.

Embarazo y madurez biológica
La malnutrición en la región también se ve agravada por fenómenos sociales como el embarazo adolescente. Con cifras de hasta un 20% en América Latina, la Dra. Orsini califica esta situación como una "catástrofe de salud integral", pues un cuerpo que aún está en formación, que necesita calcio y hierro para sus propios huesos y cerebro, se ve obligado a ceder esos nutrientes a un feto, comprometiendo el crecimiento óptimo tanto de la madre joven como del bebé.
El "crecimiento de calidad" no es solo una meta médica, sino un compromiso social. Como indica el Dr. Stutts, la nutrición adecuada es el cimiento para vivir vidas más plenas y saludables; por su parte, la Dra. Orsini recuerda que nunca es tarde para intervenir: "Aún en esa adolescencia donde creemos que no nos escuchan, tenemos la oportunidad de cambiar su trayectoria de salud".

