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La proteína: el pilar oculto para huesos fuertes y una vida activa

Un nutriente subestimado podría ser la clave para evitar fracturas y mantener la movilidad a cualquier edad.

Publicado:

Valeria Pejendino

Por: Valeria Pejendino

Creativa Digital

Sin este aporte nutricional, los huesos pierden su capacidad elástica, lo que aumenta significativamente el riesgo de roturas ante cualquier impacto. - Créditos Getty Images
Sin este aporte nutricional, los huesos pierden su capacidad elástica, lo que aumenta significativamente el riesgo de roturas ante cualquier impacto - Créditos Getty Images

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Cuando pensamos en la salud ósea, el calcio suele ser el primer nutriente que viene a la mente; sin embargo, la proteína desempeña un papel igual de crucial, aunque menos reconocido.

Según estudios de la Fundación Internacional de Osteoporosis y la Universidad de Harvard, este nutriente no solo fortalece los huesos, también mejora la absorción de calcio y previene fracturas, especialmente en etapas críticas como la vejez o la posmenopausia.

La proteína representa un tercio de la masa ósea y su consumo adecuado estimula la liberación de factores de crecimiento que potencian la densidad ósea y la movilidad.

Pero, ¿por qué es tan importante adaptar su ingesta a cada etapa de la vida?, la respuesta radica en que los huesos no son estructuras estáticas; crecen, se remodelan y, con el tiempo, pueden debilitarse.

Una dieta equilibrada en proteína, combinada con calcio y actividad física, se convierte en la mejor estrategia para mantener su fortaleza y funcionalidad. De este modo, se evitan lesiones que puedan limitar la independencia y la calidad de vida.

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El mecanismo que fortalece los huesos

La proteína no solo es un componente estructural, sino que también activa procesos biológicos clave.

Según expertos citados por Prevention, su consumo adecuado estimula la producción del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1), una hormona que promueve el aumento de la masa ósea y mejora la absorción de calcio.

Este mecanismo es esencial para mantener la densidad mineral y prevenir fracturas, especialmente en adultos mayores, sector en el que la pérdida ósea es más acelerada.

Además, la proteína contribuye a la síntesis de colágeno, una proteína fibrosa que actúa como “pegamento” en los huesos para darles flexibilidad y resistencia. Sin suficiente proteína, los huesos se vuelven más frágiles y propensos a lesiones.

En el caso de las mujeres posmenopáusicas, el mantenimiento de niveles óptimos de proteína ayuda a contrarrestar la pérdida de densidad ósea y reduce el riesgo de fracturas de cadera, una de las complicaciones más graves asociadas a la osteoporosis.

Proteína animal vs. vegetal: ¿cuál elegir?

Aunque la proteína de origen animal, como la presente en carnes, pescados y lácteos, suele ser más fácil de asimilar y aporta nutrientes adicionales, como vitamina D y calcio, las fuentes vegetales también tienen beneficios.

Las legumbres, la quinoa, el tofu y los frutos secos no solo proporcionan proteína, sino que incluyen fibra y grasas saludables, esenciales para una salud integral.

Estudios recientes destacan que la proteína de soja tiene un efecto comparable a la animal en la fortaleza ósea, lo que la convierte en una alternativa valiosa para dietas veganas o vegetarianas.

Recomendaciones por etapa de vida

Las necesidades de proteína varían significativamente según la edad y el sexo, por lo que según la Fundación Internacional de Osteoporosis, los requerimientos diarios son:

  • Bebés (6–12 meses): 11 gramos
  • Niños (1–3 años): 13 gramos
  • Niños (4–8 años): 19 gramos
  • Adolescentes (9–13 años): 34 gramos
  • Adolescentes varones (14–18 años): 52 gramos
  • Adolescentes mujeres (14–18 años): 46 gramos
  • Adultos (19–70 años): 56 gramos (hombres) y 46 gramos (mujeres)
  • Adultos mayores (70+ años): 56 gramos (hombres) y 46 gramos (mujeres)

En personas sanas, exceder estas cantidades no aporta beneficios adicionales para los huesos; sin embargo, en adultos mayores o en quienes tienen riesgo de osteoporosis, una dieta alta en proteína, combinada con suficiente calcio, puede retrasar la pérdida de masa ósea y reducir el riesgo de fracturas.

Grupos de riesgo: adultos mayores y mujeres posmenopáusicas

Para estos grupos, la proteína adquiere un rol aún más crítico. La Universidad de Harvard señala que, en la posmenopausia, la caída de estrógenos acelera la pérdida ósea, lo que convierte a la proteína en un aliado para mantener la densidad mineral.

En adultos mayores, una ingesta adecuada, junto con ejercicio de resistencia, puede mejorar la movilidad y reducir las caídas, principales causas de fracturas graves.

Fuentes de proteína que refuerzan tus huesos

Incorporar alimentos ricos en proteína y calcio es esencial para mantener la salud ósea. Entre las mejores opciones destacan:

  • Lácteos: leche, yogur griego y queso (proteína, calcio y vitamina D)
  • Carnes magras y pescados: pollo, pavo, salmón y sardinas (proteína y omega-3)
  • Legumbres y cereales: lentejas, garbanzos, quinoa y tofu (proteína vegetal con fibra)
  • Frutos secos y semillas: almendras, nueces y semillas de chía (grasas saludables y minerales)

Estrategias para una dieta equilibrada

Combinar estas fuentes con actividad física regular como caminar, nadar o realizar entrenamientos de fuerza, potencia sus efectos.

Para grupos de riesgo, como adultos mayores o personas con antecedentes familiares de osteoporosis, es clave asegurar la ingesta diaria de proteína y calcio, junto con la exposición solar para sintetizar vitamina D.

Según Prevention, seguir estas pautas no solo fortalece los huesos, sino que también mejora la calidad de vida y previene lesiones graves en edades avanzadas.

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Proteína, el secreto para envejecer con salud

La proteína es mucho más que un nutriente para los músculos: es el pilar invisible que sostiene la salud ósea.

Desde la infancia hasta la vejez, su consumo adecuado, ya sea de origen animal o vegetal, marca la diferencia entre tener huesos frágiles o poseer una estructura resistente capaz de soportar el paso del tiempo.

Adaptar la dieta a cada etapa de la vida, al combinar la proteína con calcio y ejercicio, no solo previene fracturas, sino que garantiza independencia y bienestar en las décadas posteriores.

En un mundo donde la esperanza de vida aumenta, cuidar los huesos hoy es invertir en un futuro activo y sin limitaciones. La ciencia lo confirma: la proteína es tu mejor aliada.

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