Día Mundial de la Visión: La retinopatía diabética afecta a cerca de 3,9 millones de personas en el mundo

Esta complicación ocular de la diabetes progresa de forma silenciosa y puede causar daños permanentes antes de generar síntomas; la detección temprana mediante revisiones periódicas es clave para preservar la visión.

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Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Retinopatía diabética
La complicación ocular avanza sin síntomas evidentes en sus primeras etapas y, cuando aparece visión borrosa o manchas, el daño en la retina puede ser ya irreversible, según advierten especialistas en oftalmología - crédito prensa

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Una persona con diabetes puede estar perdiendo visión sin darse cuenta, pues la retinopatía diabética, una de las principales causas de pérdida visual asociadas a esta enfermedad, suele avanzar silenciosamente durante sus etapas iniciales.

Cuando aparecen síntomas como visión borrosa, manchas oscuras o dificultades para enfocar, es posible que ya exista un daño irreversible en la retina. Por eso, en el contexto del Día Mundial de la Visión, la invitación es clara: no hay que esperar a presentar síntomas para acudir a una evaluación oftalmológica.

"La retinopatía diabética puede progresar sin generar signos evidentes para el paciente. Por eso, los exámenes oftalmológicos periódicos deben formar parte del seguimiento rutinario de todas las personas que viven con diabetes, aun cuando consideren que su visión es normal", señala la Dra. Juliana Muñoz, Medical Advisor de Oftalmología de Bayer.

El reto de la salud visual es global

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 2.200 millones de personas en el mundo viven con algún grado de discapacidad visual o ceguera y se estima que cerca de la mitad de estos casos podrían haberse prevenido o aún no han recibido la atención necesaria.

Entre las principales causas de pérdida visual se encuentran la degeneración macular relacionada con la edad (DMRE), responsable de la discapacidad visual de aproximadamente 8 millones de personas, y la retinopatía diabética, que afecta a cerca de 3,9 millones de personas en todo el mundo.

En este contexto, la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB) impulsa este año la campaña #LoveYourEyes (Ama tus ojos), una iniciativa que busca generar conciencia sobre la importancia de la salud visual a lo largo de la vida.

La campaña destaca que, prácticamente, todas las personas experimentarán algún problema relacionado con la visión en algún momento y recuerda que más de 1.000 millones de personas en el mundo aún no tienen acceso a los servicios de atención ocular y tratamientos que necesitan.

Un riesgo poco conocido en Colombia

En Colombia, aproximadamente 236.076 personas viven con ceguera, según cifras del DANE. A esta realidad se suma el desafío que enfrentan quienes viven con diabetes, ya que cualquier persona con esta enfermedad puede desarrollar retinopatía diabética, una complicación ocular que puede conducir a la pérdida de visión si no se detecta y trata oportunamente.

Además, en el país más de 2,5 millones de personas viven con diabetes: según datos de la Cuenta de Alto Costo, se han reportado 2.597.719 casos al sistema de salud.

Sin embargo, el desconocimiento sobre estas enfermedades sigue siendo una barrera importante. De acuerdo con datos recientes, el 77 % de los colombianos nunca ha oído hablar de la retinopatía diabética, mientras que el 54 % desconoce qué es la degeneración macular relacionada con la edad.

Estas cifras evidencian la necesidad de fortalecer la educación y la concientización sobre la salud visual, así como promover los controles oftalmológicos periódicos para facilitar el diagnóstico temprano y preservar la visión.

Un impacto que va más allá de los ojos

La pérdida de visión va mucho más allá de una condición médica: afecta la independencia, el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas. La OMS advierte que los adultos con discapacidad visual presentan menores tasas de empleo y mayores niveles de depresión y ansiedad.

En las personas mayores, además, aumenta el riesgo de aislamiento social, caídas y fracturas. A nivel global, se estima que la pérdida de productividad asociada a la discapacidad visual representa cerca de 411.000 millones de dólares al año.

En Colombia, el impacto también se refleja en el sistema de salud. De acuerdo con estimaciones recientes, el costo promedio anual de atención de un paciente con DMRE asciende a $30,3 millones, mientras que para un paciente con edema macular diabético (EMD), una complicación frecuente de la retinopatía diabética, alcanza los $22,7 millones.

Estas cifras evidencian la importancia de fortalecer las estrategias de prevención, diagnóstico oportuno y tratamiento temprano de las enfermedades que amenazan la visión.

Detectar a tiempo y poder sostener el tratamiento

Para las personas que viven con diabetes, los especialistas recomiendan realizarse un examen oftalmológico completo con dilatación de pupilas al menos una vez al año, incluso en ausencia de síntomas.

La detección temprana es clave para identificar complicaciones como la retinopatía diabética antes de que se produzcan daños irreversibles en la visión. Cuando estas enfermedades son diagnosticadas, el tratamiento oportuno puede ayudar a preservar la visión y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Algunas enfermedades de la retina requieren la administración periódica de terapias intravítreas, lo que implica visitas frecuentes al especialista. En este contexto, la innovación en oftalmología ha buscado desarrollar alternativas que permitan mantener los resultados clínicos reduciendo la carga del tratamiento.

En estudios clínicos fase III realizados en pacientes con degeneración macular neovascular (DMREn) y edema macular diabético, una proporción importante de los pacientes logró extender los intervalos entre tratamientos hasta 20 o incluso 24 semanas, manteniendo el control de la enfermedad.

"Cuando llega el diagnóstico, el reto no solo es iniciar el tratamiento, sino mantenerse en él a lo largo del tiempo. Cada consulta implica desplazamientos, tiempo fuera de las actividades cotidianas y, en muchos casos, el apoyo de un familiar o cuidador. Por eso, los avances que permiten espaciar los intervalos entre tratamientos pueden contribuir a reducir la carga para los pacientes, sus familias y también para los servicios de salud que los atienden", agrega la especialista.

Cuidar la visión es cuidar la calidad de vida. Por ello, especialistas y organizaciones de salud hacen un llamado a no esperar la aparición de síntomas para consultar al oftalmólogo, especialmente en personas con factores de riesgo como diabetes, enfermedades cardiovasculares o edad avanzada.